martes, 17 de junio de 2014

La Fealdad

En este nuevo encuentro nos adentramos en el mundo de lo feo. ¿A qué llamamos feo? ¿Es un concepto definido? ¿Es sólo la oposición de la belleza o tiene entidad propia? ¿Qué otras cualidades hacen que algo sea feo? ¿Qué sensaciones nos despierta la fealdad? ¿Se puede representar la fealdad con exquisita belleza? ¿Hay una estética de lo feo?
Nos fuimos haciendo todas estas preguntas y juntos intentamos armar una respuesta integradora de todos los conceptos y sensaciones que nos fueron surgiendo.
Vimos la fealdad a partir de los miedos (la mitología, los seres fantásticos, la muerte, el diablo...) y también a partir de todo los que nos provoca dolor, como la enfermedad, las heridas, la tortura. La fealdad desde lo grosero, lo grotesco, lo asqueroso...La fealdad desde lo desconocido, lo distinto, lo que no comprendemos.
De acuerdo a las épocas, a las culturas, a la formación adquirida, nuestro concepto de fealdad se modifica, es relativo y particular.
También desde lo formal, la ruptura de la unidad, de lo convencional, de lo armónico y proporcionado, despiertan el sentido de la fealdad. Y por último analizamos el movimiento DADÁ como exponente de ruptura del lenguaje artístico de principios del siglo XX, proponiendo una estética de lo feo, cuestionando la entidad del arte y su circuito.
Interesante y nutritivo, el tema generó hondas reflexiones y distintos puntos de vista.  Entre ellos...¿El ser humano siente atracción por lo feo? ¿Por qué lo morboso en el hombre? ¿Qué ejemplos rompen el estereotipo de belleza unida al bien? ¿Qué ejemplos rompen el estereotipo de fealdad unida al mal?
Por supuesto hubo un espacio para nuestra merienda habitual, donde nos distendimos y compartimos pareceres. Y luego sí, pusimos manos a la obra. En base a todos los conceptos abordados se propuso intervenir obras de artistas famosos con la intención de afear o manejar una estética de lo feo. Tachaduras, superposiciones, recortes, oposiciones y una fuerte carga "dark" liberaron novedosos trabajos de aplicación.

Escila - Grecia Antigua
Protagonista del film El exorcista


La muerte y la lujuria

El esclavo encadenado - Manfredo Settala

martes, 13 de mayo de 2014

La Belleza

En este primer encuentro del año tomamos el tema de LA BELLEZA. Charlamos sobre la histórica discusión sobre su definición: Si es posible definirla, si la belleza radica en el objeto, si radica en la apreciación del sujeto, si es una propiedad o si es un conjunto de propiedades, en fin, un debate abierto que ocupó muchos siglos en el estudio de la estética. Fuimos viendo su relatividad con respecto a la época y al lugar y tratamos de analizar las distintas maneras de abordar la belleza a través de las obras de arte de todos los tiempos. La descubrimos en el recorrido de cuatro líneas estilísticas: en la proporción y la armonía, en lo expresivo y pasional, en lo decorativo, en la verdad.
Luego de una merienda bien cálida en donde compartimos experiencias bellas de todo tipo que enriquecieron y ampliaron nuestros conceptos, comenzamos la actividad práctica. En esta ocasión, proyectamos fragmentos de siete u ocho películas, escenas seleccionadas por su alto grado de belleza. A partir de las mismas los participantes fueron anotando las características que hacían que esa escena fuera bella, vinculando lo aprendido con lo sensible de cada uno. Comentamos y comentamos y ¡¡¡no paramos de comentar!!!!La mirada crece con el intercambio, unos vieron colores, otros sintieron la música, otros entraron en el símbolo,otros analizaron la dirección de cámara, otros descubrieron la naturaleza o ahondaron en las pasiones humanas...todo un regocijo para los sentidos y poder ponerlo en palabras fue muy enriquecedor. 


lunes, 16 de diciembre de 2013

Salida de fin de curso

Para cerrar este ciclo de encuentros. El sábado pasado realizamos una salida didáctica donde aplicamos muchos de los conocimientos adquiridos y compartidos durante las meriendas. Visitamos la colección permanente de la Fundación Fortabat. Recorrimos las salas analizando las obras, el desarrollo del arte argentino, la influencia europea, la búsqueda de lo propio y el surgimiento de nuevas corrientes disparadoras de grandes cambios.
Disfrutamos de nuestra habitual merienda compartiendo nuestras impresiones y nos despedimos hasta el próximo año.
¡¡¡GRACIAS A TODOS LOS QUE SE HAN INTERESADO EN ESTE PROYECTO Y HAN PARTICIPADO ACTIVAMENTE EN LA PROPUESTA!!!
Descansamos unos meses y pronto retomaremos nuestras Meriendas Ilustradas con más temas para reflexionar y aprender.

De lo propio a lo universal

Síntesis del cuarto encuentro

Revisamos juntos el concepto de universalidad en el arte. A veces referido al alcance internacional, a veces igualado al arte occidental europeo, a veces inapropiado desde la visión del arte como producción de un hombre en un tiempo y en un lugar determinado, a veces con extrema relación a necesidades antropológicas que se vinculan a otro concepto, el inconsciente colectivo.
Después de rodear lo universal para abarcarlo desde todos los ángulos posibles, comenzamos a analizar las obras de arte siguiendo dos líneas diferentes para abordar el título de la charla: De lo propio a lo Universal
1- Lo propio como lo que surge de un grupo habitando un lugar. En este sentido, fuimos viendo las diferentes maneras que utilizaron los artistas para unir su anhelo de lo universal con lo que viene del propio suelo, las costumbres, las creencias, los valores que identifican a un grupo humano que comparte la tierra que habita. A través del tema, a través de los métodos constructivos, a través de los materiales.
2- Lo propio como lo personal unido a lo universal a través del símbolo. Aquí analizamos el descubrimiento de Carl Jung, el inconsciente colectivo, y vimos cómo los arquetipos se mantienen a través de todos los tiempos y, el hombre, en su individualidad, los incorpora como necesidad expresiva que lo une al cosmos, lo sagrado y a los demás hombres. El círculo, el animal y la cruz fueron descubiertos y analizados en las obras de arte de diferentes épocas y lugares.
Para terminar, fuimos tratando de expresar el alcance de algunos símbolos universales, buscando la significación personal y la comunitaria. Así, trabajamos sobre LA ESCALERA, EL OJO Y EL AVE.

 Lo propio en lo regional: Berni y los inmigrantes


 Lo propio en lo regional: Delmonte y los sistemas constructivos americanos

 Lo propio en lo regional: Maffi y los materiales de la pampa húmeda

 Lo propio y los arquetipos colectivos: Klee y el círculo

 Lo propio y los arquetipos colectivos: Tapiès y la cruz

Lo propio y los arquetipos colectivos: Tamayo y el animal

Ser Artista

Síntesis del tercer encuentro

Ser artista fue el tema que trabajamos en nuestro tercer encuentro. Analizamos la figura del creador en las diferentes culturas, la génesis del mundo, el pasaje de la nada a la vida, del caos al orden, de lo inanimado a lo animado. Luego, fuimos descubriendo los distintos perfiles del artista como ser transformador, depositario de las creencias colectivas y responsable de devolverle al mundo una mirada nueva e integradora de la realidad.
Seleccionamos y recorrimos la vida de algunos artistas reconociendo en sus caminos el interés primordial que los motiva. Así, vimos al artista como un ser en búsqueda, al artista como un ser natural, al artista como un ser espiritual y, por último, al artista como un ser para sí mismo. De acuerdo a esta clasificación, analizamos las obras de muchos hombres y mujeres que ofrecieron al mundo su mirada particular. Y también nos metimos en su mundo del trabajo, a través de fotografías de los talleres que nos muestran la relación entre el ambiente que habitaban y su producción.
Finalmente leímos y debatimos entrevistas que fueron realizadas a tres artistas argentinos de disciplinas varias como Charly García en la música, Jorge Luis Borges en las letras y Ricardo Darín en la actuación. En ellas pudimos detectar factores comunes que marcan la mirada del artista y su espíritu de trabajo.

Leonardo da Vinci, un artista en búsqueda

Eduardo Chillida, un artista natural

Vassily Kandinsky, un artista espiritual

Francis Bacon, un artista para sí mismo

domingo, 22 de septiembre de 2013

Arte para mirar, arte para pensar

Síntesis del segundo encuentro

En esta oportunidad abordamos la obra de arte desde el pensamiento. Lo titulamos Arte para mirar, arte para pensar, involucrando todas las formas de pensamiento que intervienen en la apreciación de la obra de arte. La percepción como primer paso para observar, analizar, catalogar, comparar, recorrer, vincular, en fin, lo que llamamos la lectura de la obra ocupó la primera parte del encuentro. Fuimos analizando en distintas obras de arte los elementos del lenguaje visual y su importancia en la constitución de la obra. Y pudimos comprobar que cuando miramos, también pensamos. 

Luego de ver algunas corrientes filosóficas dentro de la gnoseología, las distintas posturas que hubo sobre la forma de abordar el conocimiento, disfrutamos de la clásica merienda casera que acompaña estos encuentros. Compartimos las experiencias de las visitas a exposiciones realizadas en este último mes, y nos dispusimos a continuar con el taller.

A partir de este momento, vimos obras que desde lo visual, nos disparan a otros ámbitos del pensamiento humano, como lo emotivo, el recuerdo, la reflexión. Y por último nos adentramos en el complejo análisis de algunas obras del conceptualismo de s. xx que por su hermeticidad y ambigüedad, nos exigen un abordaje racional y trabajoso para lograr la aprehensión del hecho artístico.

Finalmente, comparamos las obras plásticas con algunas musicales y literarias, y, nos animamos a realizar un “Cadáver Exquisito” entre todos los participantes. La actividad consistió en partir de un texto narrativo tradicional ( ver abajo) extraer el tema principal y, luego, generar entre todos un texto conceptual sin estructura tradicional.

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER - MILAN KUNDERA – 1984-
RBA Editores  - Narrativa Actual – 1993- pág 44-45.

“Ella trataba de verse a sí misma a través de su cuerpo. Por eso se miraba con frecuencia al espejo. Como le daba miedo que la sorprendiera su madre, sus miradas al espejo tenían el cariz de un vicio secreto.
No era la vanidad lo que la atraía hacia el espejo, sino el asombre al ver a su propio yo. Se olvidaba de que estaba viendo el tablero de instrumentos de los mecanismos corporales. Le parecía ver su alma, que se le daba a conocer en los rasgos de su cara. Olvidaba que la nariz no es más que la terminación de una manguera para llevar el aire a los pulmones. Veía en ella la fiel expresión de su carácter.
Se miraba durante mucho tiempo y a veces le molestaba ver en su cara los rasgos de su madre. Se miraba entonces con aún mayor ahínco y trataba, con su fuerza de voluntad, de hacer abstracción de la fisionomía de la madre, de restarla, de modo que en su cara quedase sólo lo que era ella misma. Cuando lo lograba, aquél era un momento de embriaguez: el alma salía a la superficie del cuerpo como cuando los marinos salen de la bodega, ocupan toda la cubierta, agitan los brazos hacia el cielo y cantan.”

A partir de este fragmento, para el disfrute de todos los lectores transcribo el texto que obtuvimos:


Mirándose al espejo, busca diferenciarse de su madre, qué bueno es saber que vengo de vos y voy a ser una persona diferente, pues la luz no fue nunca la misma cara, misma nariz, pero por dentro no es más la que los otros ven niña, acércate, el lugar es peligroso y hay mucho, mucho trajín para terminar con tamaño desastre fue la experiencia que muchos autores de postguerra nos expresan en sus obras que despiertan la imaginación en todos los costados del alma que trato de encontrar entre los despojos de este cuento.”

miércoles, 21 de agosto de 2013

La función del espectador

Síntesis del primer encuentro

En este primer encuentro, el eje de desarrollo y análisis fue el espectador.

Haciendo una recorrida a través de la historia del arte, fuimos viendo cómo el espectador fue modificando su actititud frente a la obra. Desde no ser considerado, al principio de los tiempos, el espectador comenzó a ser comprendido como receptor de la obra y  fue creciendo como un obediente lector de producciones artísticas que siguiendo la intención del artista podía cumplir su función predestinada en el momento de creación de la obra.

Analizamos también, los distintos métodos que fueron utilizados, en diversos períodos, para convocar la atención del espectador y seducir su participación.

Hacia fines del S.XlX se inició una etapa diferente, el arte comenzó a alejarse de la representación y a buscar en la deconstrucción una independencia del tema y un análisis profundo sobre el lenguaje visual y la función del arte. Desde este momento, el espectador debió  transformar su actitud pasiva en una participación activa, comprometiéndose en el completamiento del sentido de la obra, a través de un trabajo hermenéutico que lo involucraría en el mismo acto creativo del hecho artístico.

Fuimos trabajando  basándonos en las obras de arte producidas en los diferentes períodos  y acompañando las reflexiones con la presentación de las búsquedas filosóficas y teorías del pensamiento desarrolladas en este sentido.

Disfrutamos la merienda conversando sobre nuestras experiencias personales frente a las obras de arte y terminamos el encuentro con una actividad que nos permitió ir aplicando los conceptos debatidos. 


Para los que no vinieron, a continuación pueden ver las 4 imágenes de las obras que nos propusimos interpretar como espectadores activos en el proceso creativo. 4 obras que toman como motivo a los zapatos, pero que pueden llegar a movilizarnos desde diferentes ángulos. ¿se animan?



 "Un par de zapatos" - Vincent Van Gogh


"Zapatos de polvo de cristal" - Andy Warhol


"Zapatos" Manuel Alvarez Bravo


"Zapatos que rompen el silencio" - Antonio Gonzalez Peucar


Para pensar:

"El origen de la obra de arte" - Heidegger (sobre los zapatos de Van Gogh)

. Tomaremos como ejemplo un utensilio corriente: un par de botas de campesino. Para describirlas ni siquiera necesitamos tener delante un ejemplar de ese tipo de útil. Todo el mundo sabe cómo son, pero puesto que pretendemos ofrecer una descripción directa, no estará de más procurar ofrecer una ilustración de las mismas. A tal fin bastará un ejemplo gráfico. Escogeremos un famoso cuadro de Van Gogh, quien pintó varias veces las mentadas botas de campesino. Pero ¿qué puede verse allí? Todo el mundo sabe en qué consiste un zapato. A no ser que se trate de unos zuecos o de unas zapatillas de esparto, un zapato tiene siempre una suela y un empeine de cuero unidos mediante un cosido y unos clavos. Este tipo de utensilio sirve para calzar los pies. Dependiendo del fin al que van a ser destinados, para trabajar en el campo o para bailar, variarán tanto la materia como la forma de los zapatos. Estos datos, perfectamente correctos, no hacen sino ilustrar algo que ya sabemos. El ser-utensilio del utensilio reside en su utilidad. Pero ¿qué decir de ésta? ¿Capta ya la utilidad el carácter de utensilio del utensilio? Para que esto ocurra ¿acaso no tenemos que detenernos a considerar el utensilio dotado de utilidad en el momento en que está siendo usado para algo? Pues bien, las botas campesinas las lleva la labradora cuando trabaja en el campo y sólo en ese momento son precisamente lo que son. Lo son tanto más cuanto menos piensa la labradora en sus botas durante su trabajo, cuando ni siquiera las mira ni las siente. La labradora se sostiene sobre sus botas y anda con ellas. Así es como dichas botas sirven realmente para algo. Es en este proceso de utilización del utensilio cuando debemos toparnos verdaderamente con el carácter de utensilio. Por el contrario, mientras sólo nos representemos un par de botas en general, mientras nos limitemos a ver en el cuadro un simple par de zapatos vacíos y no utilizados, nunca llegaremos a saber lo que es de verdad el ser-utensilio del utensilio. La tela de Van Gogh no nos permite ni siquiera afirmar cuál es el lugar en el que se encuentran los zapatos. En torno a las botas de labranza no se observa nada que pueda indicarnos el lugar al que pertenecen o su destino, sino un mero espacio indefinido. Ni siquiera aparece pegado a las botas algún resto de la tierra del campo o del camino de labor que pudiera darnos alguna pista acerca de su finalidad. Un par de botas de campesino y nada más. Y sin embargo... En la oscura boca del gastado interior del zapato está grabada la fatiga de los pasos de la faena. En la ruda y robusta pesadez de las botas ha quedado apresada la obstinación del lento avanzar a lo largo de los extendidos y monótonos surcos del campo mientras sopla un viento helado. En el cuero está estampada la humedad y el barro del suelo. Bajo las suelas se despliega toda la soledad del camino del campo cuando cae la tarde. En el zapato tiembla la callada llamada de la tierra, su silencioso regalo del trigo maduro, su enigmática renuncia de sí misma en el yermo barbecho del campo invernal. A través de este utensilio pasa todo el callado temor por tener seguro el pan, toda la silenciosa alegría por haber vuelto a vencer la miseria, toda la angustia ante el nacimiento próximo y el escalofrío ante la amenaza de la muerte. Este utensilio pertenece a la tierra y su refugio es el mundo de la labradora. El utensilio puede llegar a reposar en sí mismo gracias a este modo de pertenencia salvaguardada en su refugio. Pero tal vez todas estas cosas sólo las vemos en los zapatos del cuadro, mientras que la campesina se limita sencillamente a llevar puestas sus botas. ¡Si fuera tan sencillo como parece! Cada vez que la labradora se quita sus botas al llegar la noche, llena de una dura pero sana fatiga, y se las vuelve a poner apenas empieza a clarear el alba, o cada vez que pasa al lado de ellas sin ponérselas los días de fiesta, sabe muy bien todo esto sin necesidad de mirarlas ni de reflexionar en nada ... Para ella y para los que están con ella y son como ella, el mundo y la tierra sólo están ahí de esa manera: en el utensilio ...